Maratón 1ª parte.

Estos últimos ocho días en la vida de Slap, han sido maratónicos.
Y los dos últimos, exhaustivos y dolorosos.

Entre otras cosas sin importancia, pero con el propósito de ilustrar un poco mi ultrasaturadasituación mental, el lunes de la semana pasada, dediqué un par de horas a los bills y no logro, simplemente NO LOGRO, recordar que hice con esos 7 sobres, sólo sé que al correo no llegaron. Y esto lo supe porque me cortaron el teléfono y recibí amenazas de quedarme sin luz y sin cable.

Ya dediqué 2 horas del domingo en el teléfono, a cancelar cheques y a pagar de nuevo cada deuda, con la ayuda de operadoras idiotas y con muy pocas ganas de trabajar.

Todo esto debido a un extremadamente dedicado y enloquecido esfuerzo para llegar a una presentación creativa el martes 1º de diciembre en Miami.
Misma que ya tomó lugar, y no puedo ni siquiera decir que haya valido tanto la pena.
(Maratón 2ª parte – coming soon)

Mi niño se puso malo de gripa desde hace una semana y cada vez que llamaba al pediatra me decía que no era nada.
Ayer miércoles, a las 2 de la mañana, dejó de ser “nada” para convertirse en algo que nos hizo aterrizar en el ER del hospital a las 6 AM.
Su calentura se desbordó y no había nada que se la bajara. Intente de todo.
Me vestí, lo vestí, lo metí en la cangurera, lo tape con un cobijón y me salí corriendo en dirección al hospital.

Llego a NYU, lugar que aborrecí durante mi estancia hace 4 meses, y me topo con dos enfermeras detestables.
Una de ellas bruscamente le quita el calcetín a Diego y le pone un cable con 7 bandas pegadas a cada dedo.
Lo hace llorar.
Les vale pito.
Las odio.
Entro a un mini cuarto con mis dudas de quedarme ahí.
Y la segunda enfermera me dice:
- Es mi deber decirte que hay alguien muy enfermo en el ER.

Salí corriendo de ahí, no sin antes decirle un par de groserías a las dos,
- You are horrible people, just horrible, I detest you, I should sue your ass…

La pediatra me llama en ese momento y me dice,
- Vente al consultorio.
Ya son las 7:45.


Cuando revisa a Diego me dice,
- es probable que tenga neumonía y que lo tengamos que internar. Necesito unos rayos-x para estar segura.

Corre de la 34 a la 32, con mi niño abrazado y sin parar de llorar. La gente voltea a verme.
Un pendejo de radiología mete a mi niño en una cápsula, para sacar la radiografía.
Parece que es la primera vez que usa ese méndigo aparato.
Lo lastima.
Me enfurezco y lloro más.
Me duele mucho ver a mi niño metido en esa chingadera, que es como un envase de dos litros de coca-cola, verlo sufrir así tiene que ser de las cosas más putas dolorosas que me han pasado en la vida.

Corre de regreso al consultorio.
Dice la Doctora que no es nada serio.

Son ya las 11 y me estoy muriendo.
Llevo días sin dormir.
Llego a la casa y nos dormimos Diego y yo, de 11:30 a 2:30.
Me levanto y siento que me paso un tren por encima.
Apago el celular, hay 3 gentes del trabajo que simplemente NEED TO TALK TO ME.
Me vale madres.
No quiero hablar con nadie.
Me duele el corazón.
Esta experiencia me re-coloca en el lugar que ahora ocupo en esta vida.

Del maratón 2 – hay cosas que decir.
Pero de este maratón 1, simplemente doy gracias, (a Dios),
(De Religión parte 3 – coming soon)

Porque mi hijo está bien.
En su casa.
Y no metido en ese hospital mierdero con neumonía.

Tengo un par de cosas más que decir y cientos de miles de cosas que aprender.

No quiero ausentarme más.
En todos los sentidos...

1 comment:

  1. Flaca horrorosa...! no pues si se puso color de hormiga! espero que ya lo peor haya pasado...
    Muchos muchos besos y abrazos!

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