Viaje en metro (La Guarda nocturna 1a parte)

Por la mañana en el metro (camino al dentista localizado en la 50 y Madison), encontré un lugar para sentarme entre todo el gentío mañanero.

La verdad es que paso muchos días sin usar el metro porque camino mucho.
Pero el metro tiene sus cosas que me encantan, como por ejemplo, ver a toda la gente e imaginarme sus vidas, a dónde van, en que trabajan, tienen familias o viven solos.
Las preguntas varían según los personajes.

Hoy la mujer que venía frente a mi, tenía muy buen look, estaba vestida brutal, nada combinaba con nada y todo combinaba perfecto. Escuchando su música, leyendo su Harper’s Bazaar y moviendo pensativa su boca trompuda de cagante.
Tenía unos zapatos de charol blanco y negro que me encantaron.
Los observé con detenimiento.
Y ella observó los míos.
(Este es el clásico encuentro entre mujeres, en esta ciudad).

Por un segundo imagine que platicábamos y nos hacíamos subway buddies.
- ¿Dónde compraste esos zapatos?
- ¿Y donde compraste los tuyos?
- I work in fashion.
- Qué increíble.
- Adios y suerte en la vida.

Llegue al dentista a que me terminaran de tapizar mis dientes acabados por el grinding.
Y me dieron la guarda.
Para usar cada noche.
Porque en la noche no controlo a mi subconsciente nervioso y estresado, apretando los dientes.
Y me pareció tristísimo.
De viejita.
Se llena de baba, es asqueroso y no sé cómo me voy a poder acostumbrar.

Y se me salió una lagrima.
Y entonces mi dentista/psicólogo (que tenía yo castigado por ser brusco con las inyecciones – pero que ya perdone), me dijo,
- Abre ese cajón.

Lo abrí y adentro había mas de 50 mandíbulas de yeso.
Y me dijo,
- Estas son las guardas "solamente" de las ultimas dos semanas. La gente de la ciudad esta igual que tú.

Y le dije que yo no conocía a nadie.
Y me dijo,
- ¿Tú se lo vas a contar a los demás?

(Lo acabo de hacer).

Me fui con mi guarda en caja rosa.
No sé si me animaré a estrenarla esta noche.

Me subí al metro y mis compañeros de vagón estaban todos muy feos y poco interesantes.
Pensé en la chava de zapatos blanco y negro, que vi en la mañana.
Y me pregunté si con todo y su buen gusto para vestir, también usara guarda nocturna.

4 comments:

  1. De una ú otra forma todos tenemos nuestras guardas nocturnas, ya sean de yeso en los dientes ó en forma de píldora en el pastillero. Es la cuota a pagar todos por vivir en estas las grandes ciudades... pero no todo está perdido, está el yoga, el gim, la meditación etc... Hay que encontrar el balance de las cosas y sobre todo de uno mismo.

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  2. la guarda no es de yeso, solo el molde de donde la sacan.
    yo no tengo pero ya me dijeron que necesito.

    es Gym, no gim :)

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  3. Si te sirve de consuelo, yo tengo la mía Y la píldora en el pastillero... jajaja! y mi cajita es morada y ya está muy superada, ni modo, nos estamos haciendo grandes, pero ya ves... no pasa nada! te mando muchos besos, muchos y me pongo anonymus por aquello de que nadie se quiere delatar, jajaja! muchos besos!!!

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  4. Los moldes para hacer las guardas son de yeso.
    Esos son los que estaban en el cajon del dentista.
    Y cajon lleva acento. Pero carezco de acentos en
    este teclado.

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