Friday, February 11, 2011

Un mal día.



Qué fácil ha sido apuntar los malos días durante los años.
No tiene pierde.
Pasan días buenos y no decimos tanto, tenemos un día malo y es casi seguro que compartiremos con alguien,
- Tuve un día mierdero.

Ayer por ejemplo, tuve un día muy difícil en la oficina. Y llegué a la casa muy cansada, pero cuando me quite los tacones y me relaje con mis niños, todo se mejoro sustancialmente.

Una hora después, me enfrenté con un berrinche de Juliana por algo muy ridículo y me enoje mucho.
Le grité.
Odio que mi hija llore por pendejadas, y odio más gritarle.
Pero ese llanto específico (de berrinche pendejo) me taladra el cerebro.
Me pone muy mal.

Cuando la acabé de regañar y pedirle que se fuera a su cuarto, ella empezó a decirme,
- This is the worst day ever.

Me detuve a escuchar más.
- It was very hard and now you get mad at me and it’s horrible.

Me brinqué la parte dónde le digo que en la casa no se habla en inglés, y le pregunté lo que había pasado.

Ella con lágrimas me contó,
- Primero me caí en gym class por culpa de Charlie y me pegué en la frente. El no me dijo ni sorry ni nada, ni nadie lo regañó. Después en el writer’s workshop la Teacher Student (la nueva asistente de Mrs. Morris) se puso very frustrated conmigo porque no escribía sobre la rayita. Me cogió la mano con el lápiz y me apretó horrible y casi me deja un hoyo. También a la hora de escoger los reading partners, Josie y Eden estaban juntas y me quede sin partner y me pusieron con un niño que no me gusta. Y ya estoy cansada de que Josie y Eden siempre estén juntas y Josie ya no me hace caso. Y después llegué a la casa con mucha hambre porque el lunch que me hace Licha (la nana sustituta) es feísimo y lo tiré a la basura. Y la comida que había aquí era pescado y no quería, pero me lo tuve que comer de lo “muchísimo” que tenía hambre. Después nos fuimos al ballet y saliendo de ahí una Señora me gritó horrible en la calle y me asustó mucho. Hasta Licha se asustó también (Licha antes de irse me había explicado que una mujer homeless les había gritado a media calle). Y ahora llegas tú y te enojas conmigo. Por eso it’s the worst day ever y ya me quiero dormir.
(llantos y llantos).

Puta madre pensé y le dije,
- Tienes razón mi amor, tuviste un día terrible.

Se acostó un largo rato en mi cama y nos abrazamos fuerte y platicamos de sus problemas.
Para ese entonces mi corazón ya estaba hecho pedazos.

Lo primero que le pregunté es si sabía lo que frustrated quería decir. Ella me dijo que claro que sí. Y cuando le pregunté “a ver dime qué es”, me hizo una cara de frustrated que no tenía madre de lo acertada.

Le dije,
- ¿Apoco esa cara te hace la Teacher Student?

Y me dijo que sí.

Nomás me faltaba eso, encima de una maestra Nazi ahora le toca esta asistente de la maestra que es “impaciente”.
Me cago en ellas.

Lo otro,
El tema de las amigas.
Son 11 niñas en el salón.
Y nadie quiere un partner del sexo opuesto.
Así es que siempre alguien sale jodida.
Ahora bien, que esta sea mi niña, eso me jode mucho a mí.

Cuando Juliana se durmió a mi lado, me quede horas sin poder hacerlo yo (dormir).
No paraba de pensar en cómo es la vida, a los 5 años el drama se reduce a esto.
Yo tuve un mal día pero ella tuvo uno peor.
Lo que está duro es pensar que conforme crezca, se va a poner más punk.
Y en realidad yo soportaría mil días malos, a cambio de que ella no tuviera ni uno solo.
Pero esto es imposible y también doloroso.

Cabronas amiguitas.
Cabronas maestras.
Cabrones niños bruscos.
Cabrona vida…

Wednesday, February 9, 2011

Put me in the list.



5:30 cita en Lenox Hill.
Me tienen que hacer un scan de los riñones.
La radióloga tiene cara de pocos amigos y una muy mala actitud.
Me escanea durante media hora, ambos riñones.
Habla poco.
Yo veo bolas, puntos y agrupamientos extraños en la pantalla, pregunto si todo está bien.
Ella me ignora.
Sigue examinándome hasta que me dice, súbete las mallas mientras veo los resultados con el Doctor.
El vendrá a verte.
Odio esos momentos esperando en los consultorios, son eternos.

Me encuentro una revista de HEALTH y me pongo a leer un artículo de la salud en las mujeres de 40.
Pésima idea.
Renal failure es uno de los subtítulos.
Pateo la banquita nerviosa.
Y de pronto regresa la cabrona que me examinó, sin el doctor. Me dice,
- Ya te puedes ir, contacta a tu Doctora inmediatamente.
Yo le digo,
- Whaaaaat? Qué pasa? Inmediatamente? Hay algún problema?
Me responde que ella no puede decirme nada, que tengo que esperar y hablar con mi doctora.
Le digo,
- No puedes decirme “nada” pero me dices que llame a mi doctora inmediatamente, con lo cual ya me dijiste “mucho”

Ella responde,
- No he dicho nada de eso.

Pendeja.
Me salgo de ahí azotándole la puerta.
Encabronada y llorando, le marco a mi doctora que obviamente ya no está en el consultorio. Me contesta la grabadora diciéndome que si es una emergencia llame al 911.

Para las 10 de la noche ya estoy a punto de marcar.
(911).

Siento que tengo una condición mortal.
Un riñón malo o quizás los dos.
¿Ahora quién me va a donar un riñón?, ¿quién va a ser compatible? ¿Mi hermano? ¿Y si no quiere?

Voy a llamar a 911 para que me pongan en la lista para recibir un riñón.
De los donadores.
Me van a decir,
- What list Maaaam?
Yo,
- The kidney list!!! Just put me in the list!

Kiko me dice ejemplos, si tuvieses algo malo “tendrías los labios blancos”
Mi mamá me dice, "si tuvieses algo malo te sentirías muy mal con los cólicos renales”
(Haz de cuenta que los conoce).

Me veo en el espejo y sí carajo, tengo los labios blancos, también tengo los cólicos renales, los siento por la espalda.

Me lleva la chingada, me voy a morir.
Otra vez.

En la mañana llamé a la doctora muy temprano.
La enfermera me escuchó “así de enloquecida” contarle mi historia con la radióloga de Lenox Hill.
Ella se enojo más que yo.
Me dijo que esa gente era muy tonta y se ofreció a comunicarme con mi doctora lo más pronto posible.
La verdad es que me tranquilizó.

Mi Doctora me llamó una hora después.
En resumen,
Todavía no me tengo que poner en la lista.

Y eso me hace sentir muy bien.



Monday, February 7, 2011

Amigas.



Todas las mamás de la escuela nueva, consideran que en este año escolar (a diferencia del pasado), nuestros hijos harán amistades para sus próximos 7 años.
(Sin duda, un chingo de tiempo).

Y dado que nuestros hijos escogen a los amigos de la misma manera en que escogen su ropa (i.e. mal y sin gusto alguno), pues las madres corren al rescate, seleccionando ellas mismas, a las amigas con las cuales quieren establecer esa relación de “que jueguen en tu casa, ahora que jueguen en la mía, mientras nosotras conversamos”

Porque si uno lo piensa bien, es una relación bastante íntima.
Nuestros hijos pequeños no tienen filtro ninguno, lo dicen todo, lo comparten todo – y es así como el proceso de conocerse con las otras familias, se acelera al máximo.

Ayer hubo una reunión de lo más agradable en casa de una mamá y estaban ahí todas estas mamás que han sido cuidadosamente seleccionadas por la mamá líder.
(La mamá líder pidió el trono y todas accedimos a dárselo, pues además de que nadie quiere ese trabajo, ella se lo merece por tener siempre las respuestas a cualquier pregunta escolar y extra-escolar).

La convivencia fue grata, chili con carne y chelas – y los hijos brincando en medio de la conversación.
(Cosa que sigo sin entender de esta cultura, yo soy hija de la educación de “no jueguen en la sala, váyanse a su cuarto” – pero eso es otro tema).

Llegamos a la casa, baños, cenas, lecturas, mamilas y a dormir.
Después me senté en el sillón agotada, suspire, y empecé a sollozar,
- Extraño a mis amigas, carajo, extraño a mis putas amigas.

Lloré y lloré por un buen rato, mendigo invierno eterno, el mal tiempo, el encierro, la inevitable soledad, K que se fue a México y simplemente la batalla por las pequeñas cosas de la vida.

Mis amigas ya estaban en otro lugar. 
Ya éramos.
Somos.

Extraño a esas amigas que saben como soy, que saben que grito, que saben que lloro, que me angustio, que me preocupo de más, que luego lo olvido, que me enojo, que me enfurezco y después me contento, que me desespero, que me apanico, que pierdo la paciencia, pero que doy todo lo que tengo. Mis amigas que saben que no sé relajarme, que no cocino ni un bistec, que saben que me vale tres pitos lo orgánico, la mafufada, la payasada y la pretensión, mis amigas que saben lo que tengo, lo que no tengo, que saben mis cualidades, que se aguantan mis defectos, mis amigas que me conocen triste y contenta, que conocen presente y pasado.
Las amigas que ya son. Que escuchan, que sienten conmigo, que lloran conmigo, que ríen conmigo. Las que disfrutan mis triunfos y padecen mis pérdidas.
Uta,
Las amigas que no juzgan.

Extraño las mesas donde nos burlamos de nosotras, de nuestras serias incapacidades como madres, esas mesas donde nos metemos con lo más íntimo, donde nos cagamos de risa primero de una y luego de la otra.

Estoy muy agradecida con estas nuevas amigas que tengo.
Me buscan, me invitan, me cuentan algunas cosas.
Pero extraño el abismo… los clavados, la introspección compartida. Extraño los tequilas, los vinos y sobre todo las risas.

Las extraño cabronas.
Las extraño mucho.