Friday, March 26, 2010

Y llorar, llorar, llorar.

Juliana llora cuando amanece.
Llora cuando la visto.
Llora cuando la peino.
Llora con el desayuno.
Llora con el jugo de naranja.
Llora con la chamarra.
Llora camino a la escuela.
(Tengo entendido que en la escuela es un encanto y un amor)
Llora saliendo de la escuela.
Llora con la bañada.
Llora con la selección de la pijama.
Llora con la cena.
Llora con el foco fundido de su cuarto.
Llora con la elección del cuento nocturno.
Duerme como un angel.
Y comienza el círculo de nuevo, cuando amanece.

Me estoy jalando los pelos durante cada uno de estos episodios.
No sé ya que hacer, cómo hacer, quiero llorar cada vez que ella llora, pero corremos riesgo de inundación. Son demasiadas lagrimas.

Dice mi mamá que yo era igual a esa edad.
Esta verdad no me sirve de nada, solamente me hace sentir peor por mi mamá.
A nadie le gusta que le digan, tú de chica eras cagante.
Aunque te lo digan disfrazado.

Hoy por la mañana pensaba en cómo he ido por la vida librando las diferentes situaciones complicadas que se me han cruzado, he tenido suerte quizás, pues con golpes, caídas y putazos (sin duda), he salido airosa.

Con los hijos no aplican los recursos tradicionales, las escapadas ni la ley de la jungla.
Podemos leer libros, pedir consejos, correr a terapia y sin embargo existe la gran posibilidad de quedarte atorada, en el mismo lugar dónde comenzaste.
Y toca buscar recursos distintos y es justo ahí dónde se manifiestan mis incapacidades.
Es esto es lo que más me duele.
No poder con algo.
Cuando ese algo, es lo más importante en la vida.

Así es que a tomar aire, hacer yoga y caminar cantando.

Esperar que las lagrimas se acaben.

Y llorar yo a solas, si se puede y solamente de vez en cuando.

Thursday, March 25, 2010

Yeah man, nou man.

A veces con el inglés me pasa, que adopto expresiones sin saber bien de dónde las saco.
No sé si las escuché en películas, las leí en algún libro, tal vez de la calle, de la gente, no tengo idea de dónde vienen, pero si noto que de un día para otro, se vuelven necesarias en mi discurso y las repito en exceso.

Y esto lo observo en mí, cómo lo observo en otra gente.
Un colega de trabajo repetía constantemente “we work hand in glove”
y cada vez que yo escuchaba esa expresión se me revolvía el estómago.
No me gustaba, me parecía sumamente payasa.

Y por ejemplo, otra colega siempre que entraba en la oficina a hablarte de algo, comenzaba con “this is between you and me and the wall”, pero lo mismo le decía a todos.
Con lo cual la expresión venía poco al caso, porque todo quedaba entre ella, la pared y el resto del personal.

A últimas fechas me caché usando en exceso la expresión de,
“Yeah man” y la de “No man”

Y pienso WTF (what the f. - estas siglas me encantan).
Porque no sé como se me fue a pegar. No conozco a nadie que use esta expresión.
Los veo en la calle, pero no hablo con ellos.

Hasta ayer.
Porque vino a un muchacho que hace animaciones, a entrevistarse conmigo.
Desde que lo vi llegar con su caminado de Eminem, sus tenis super blancos, chamarra de cuero grandota y su cadenota de oro, dije OMG (“Oh my god” expresión usada en exceso por Juliana).

Llegó a mi oficina, sacó su maquina PSP y me mostró su reel.
Me quede impresionada con lo que vi.
Muy buen trabajo, de verdad bueno, bueno.
Pero lo que se puso difícil fue entenderlo cuando hablaba.

Lo que alcancé a entender se puede resumir así,
- No man, no shit man, yeah man, fuck that man, I’m down with that man, that’s plain stupid man, I don’t believe that man… I’m from NY, Staten Island man…

Le pregunté,
- ¿Cuánta gente necesitas para hacer un proyecto grande de digital?
Y respondió,
- Me man, just me man, I am the man.

El tipo estaba sentado con las patas abiertas, acomodándose la gorra de los Yankees y levantando la mano con euforia en cada yo man.
Y se habrá aventado unos 87 yomans en 20 minutos.
Yo pensé, en cualquier momento este cabrón se arranca cantando un rap.

Después platiqué con la persona que me lo recomendó y me contó algo fantástico.
Este muchacho no confía en los bancos y cada vez que ahorra una cantidad importante de dinero, se va para Chinatown y compra lingotes de oro.
O lingotitos, (no como los de Cazadores del arca perdida) pero son de oro.
Un amigo suyo le dijo que estaba loco, que esto no era la edad media y que llevara ese dinero a invertirlo en algún fondo.
Luego vino la crisis y Madoff se robó el dinero de todos.
Menos el del rapero.
El oro subió y subió su valor.
Quién se lo hubiese imaginado.
Yo no.

En fin, me preocupa que el entrevistado tan talentoso le presente a los clientes. Nadie le va a entender.

Y yo prometo no volver a decir No man.
O Yeah man.
Me queda fatal.

Tuesday, March 23, 2010

Tax season.

Cuando llegué a este país en 1997, me enteré de que no sólo te quitaban los impuestos de tu cheque mensual, sino que cada 15 de abril había que re-declarar impuestos.
Dije más de una vez “qué carajos es esto y de dónde carajos saco a un contador”
El Señor de finanzas de la agencia, me dijo que fuera con una contadora Cubana que el conocía.

Cuando esa mujer, llamada Rosa, me dijo que tenía que pagar una cantidad enloquecida de impuestos, salí corriendo de ahí.
¿De dónde se suponía que yo sacara ese dinero?
Un compañero de trabajo me vio padecer y me pasó el nombre de su contador, un tal Herb Riddick.
La tarjeta era una tarjeta doble. De un lado, el fondo tenía la foto de una mujer en tonos pastel y decía ARTIST y del lado color crema de la tarjeta decía TAX ACCOUNTANT.
Pero el catch según mi compañero de trabajo era el siguiente,
- Con él no vas a tener que pagar nada.

Y así llegué hace exactamente 13 años, a un departamento en Harlem.
Toqué el timbre y me abrió Mr. Riddick.
Cuando vi aquel lugar me quede impresionada.
Era un loft a modo de foro, lleno de props y cámaras. Absolutamente tapizado de fotografías de mujeres desnudas, en posiciones diversas.
Y en el medio, una mesita llena de manchas de café y su computadora.
Al fondo se veían unos archiveros muy ordenados que parecían estar ahí de visita.

Mr. Riddick tenía anillos en las manos y tenía los pies morados. Creo que tenía diabetes.
Fue bastante frío en su saludo y todo lo que observé en esos primeros 3 minutos, era suficiente para salir volada de ahí.
Pero me pidió mis papeles y me dijo,
- Relax, we are going to get you some money.
Esas palabras, lograron relajarme.

A partir de ahí comenzaron las preguntas y el formato fue más o menos así,
- Did you donate any old clothes this year?
- Yes,
- How many bags?
- One.
- No, you donated 7.
- Ok,

Next,
- How much Money did you spend on magazines and books this year?
- Mhmmm, around 200?
- NO, you spent around 800, you are a creative mind and need a lot of research.
- Ok.

Y así, hasta que capte la onda.
Al final hasta me sonrió.
Ese año el estado me regresó 500 dólares.
Y otros años pagué poco y a veces salí tablas.
Pero siempre con Mr. Riddick.

Para el 2002 ya éramos cuates y me contaba más acerca de sus fotografías (que eran de verdad espantosas).

En el año 2003 lo llamé para hacer mi cita anual y me respondió el teléfono Vanessa.
Su hija.
Ella me dijo muy seria que su papá se había muerto y que ahora ella llevaba su negocio.

Me dio mucha tristeza que se hubiera muerto mi contador.
Y un año después también se murió mi abogado de migración.
(Con esas dos muertes sentí que llevaba ya muchos años en NY).

Mi primera cita con Vanesa fue muy desconcertante.
No era nada parecida a su papá.
Su departamento en el Upper West Side era muy ordenado y tenía música de fondo.
Hasta la fecha siempre escucha LiteFM.

Ella tiene un sistema distinto de hacer los taxes.
- How much did you spend on formal wear for office events?
- 300.
Abre los ojos y se baja los lentes.
Yo entiendo que mi respuesta es absurda y digo,
- 600.
Se pone los lentes en su lugar y sigue escribiendo.

Vanesa habla poco.
Y su imperio de Accounting es ya tan grande, que tiene un mega duplex en West End Avenue, tiene una secretaria y una muy agradable sala de espera.
Sigue escuchando LiteFM pero ahora tiene un aparato BOSE y desde que la conocí, tiene la foto de su papá junto a la computadora.
Así es que cada vez que voy, me acuerdo mucho de él.

Ayer declaré impuestos y no me fue mal.
Salí de ahí con algo de nostalgia, porque en general ando medio nostálgica.

Me compré un café y me lo fui tomando en el metro.
Frente a mí, una mamá con su hija de más o menos 12 años discutían.
Luego se callaron.
Y segundos después, la hija se recargó en el hombro de su mamá y su madre recargó su cabeza sobre la de su hija.
Las dos cerraron los ojos con esa paz que te da el saber que alguien te quiere de esa manera.
Por siempre.
Pase lo que pase.

Me acordé de mi mamá.
Y en las miles de veces que me he recargado en su hombro.

Se me salieron unas lágrimas.

Uff.

Lo que tengo que hacer es escribir.

Dice mi amigo Luis que la maternidad me volvió más frágil.
Que unos cuantos años atrás me hubiese devorado el mundo.

Estoy enfrentando demasiados obstáculos y la realidad es que se me está complicando un poco la vida.
Nada muy grave.
Pero si complicado.
Ya no me sale tan fácil brincarle a la yugular al enemigo.
Y las lagrimas entorpecen cualquier cuadro de mujer profesional, aunque traiga tacones.

Escribir cada día me mantiene más sana.
O al menos, en la vecinidad de la meta.

Escribir, la yoga y unas cuantas cosas más.

Hoy prometo tratar de recuperarlas una a una.
Sin exigirme alta velocidad.
Porque la velocidad como los aviones, me tienen ya muy harta.

Lo que vale la pena en la vida, no es lo que viene acompañado del cheque.
Hay mucho que agradecer,
Como las conversaciones cargadas de verdad. Esas si son un aprendizaje.

En fin.
Me pongo a escribir.

Wednesday, March 10, 2010

Sólo veo dientes.


Odio a los dentistas.
Siempre los he odiado y siempre los odiaré.

No me llamó la atención cuando me enteré que la profesión con mayor número de suicidios, es la de los dentistas.


Ver dientes, limpiar dientes y tratar con dientes, no debe ser lo más agradable.

Y ver la humillación de los pacientes, mientras tienen la boca abierta, se les escurre la baba, les lloran los ojos y hacen muecas de dolor, no debe ser tampoco tan grato.


Pero hoy conocí a una dentista que fue cariñosa conmigo y espero de verdad que su vida sea feliz.


Llevo meses, con dolor de dientes mañanero.

Es una hueva.

Los siento muy apretados.
Cómo si se quisieran escapar de las encías.

Y conforme pasa el día, lo olvido y a la mañana siguiente, me vuelve a suceder.


Pero el dolor ya estaba cada día mas fuerte y decidí visitar a una nueva dentista.
(Además me llama mucho la atención, que hago citas con doctores para todos, menos para mí).

Desde que llegué con mi cara de angustia, la Doctora Koen se dio cuenta de mi poca tolerancia al dolor y minutos después lo comprobó, mientras me sacaban las radiografías.


Lo sé, es una payasada, pero me duelen (y me duelen de verdad) esas placas rígidas, enterradas en mi ya muy sensible boca.

No me queda claro porque la ciencia no avanza en ese ámbito. Las radiografías son tomadas de la misma manera, desde hace 30 años.

Tiene que ser porque nadie quiere a los dentistas.


El caso es que mi nueva dentista decidió ponerme la pomada que te duerme las encías para hacerme el clean-up.

Y esa pomada no sirve para nada.
Sólo sirve para acentuar la incomodidad, pues el dolor se siente igual de jodido pero además la boca esta medio dormida y se siente el labio gordo.
Y bueno ni hablar del sabor que tiene.


Esto ya me puso de pésimo humor. Y el diagnóstico, más aún.


Resulta que tengo problemas graves.

Mis dientes de hecho están muy apretados, porque cada noche mientras duermo, los aprieto con tanta fuerza, que ya afecté mis encías, además de que todos mis dientes, se fueron adelgazando por el grinding y están comenzando a encimarse.


Su cara era de tal seriedad que me asustó y cuando me dijo,

- We have a serious problem.

Se me salió la primera lágrima.


Odio a todos los doctores.

Odio sus malas noticias.


Mis encías están tan inflamadas, que comenzaron a sangrar en exceso, haciendo de una limpieza común, una tarea absolutamente desagradable.

No sé para la dentista, pero para mí por lo menos, fue espantoso escuchar el brrriiiiiiiiii del aparatito clásico de la limpieza (que también es igual desde hace 30 años), sentir ese dolor tan intenso y sobre todo, ver mi sangre salpicar el casco de soldador, de la dentista.

(Una especie de visera con parabrisas).


El caso es que tengo que hacerme un tratamiento de muchas semanas y peor aun, de muchos dólares.


Y para culminar la cita, fui regañada después de mostrarle mi método de cepillado de dientes.
Se levantó, tomó una dentadura, tomó un cepillón de dientes y me dio unas lecciones.

Una escena fantástica y terrible a la vez.


Salí de ahí con el animo por los suelos, con dolor de boca y con hambre.

Me subí al metro y vi a la gente más triste y más fea que nunca.


A mi lado había un viejo leyendo el New York Post mientras hacía aspavientos.

Me asomé a ver la noticia.

"Una mujer les da a sus hijos solamente queso elaborado con su leche materna, pues asevera que toda la leche de los animales es muy mala"

Ahora comenzará a elaborar yogurt y muy probablemente luego comercialice sus productos lácteos.

Que competirán con la soya y el tofu.


Esto me hace distraerme de mis pedos dentales.

Y me hace sentir mas sana. Por un rato.

Monday, March 8, 2010

Lunes, al fin.


























Tuve un fin de semana con mi familia completa.

Ya no tuve que pedirle ayuda a ningún desconocido con la carriola.

Estoy acabada, como si hubiese corrido un maratón.
(El recorrido de hecho, fue parecido al del maratón)

Lo empezamos el sábado a las 10 de la mañana.
Caminamos a la 9 y después estuvimos recorriendo hacia el Norte. Acabamos comiendo dumplings en la 56 y caminando por 5ª Avenida hacia el Sur.
Aterrizamos en casa el sábado a las 8 y media.
Ahí nos esperaba una saga nocturna algo complicada.
Baños. Mamilas, lectura de Charlie & Lola y sesión de llantos.

Pláticas madrugadoras de Diego para amanecer el domingo.

(Madrugadoras del tipo hijosdemihermano. Es un castigo).
Angustia de casa patas arriba y falta de café. Resolvimos ambas y después nos fuimos a una fiesta en la 95 y Lexington. Desde ahí cruzamos hacia el Oeste por Central Park. Acabamos en Colombus y la 85 y bajamos hasta Magnolia Bakery en la 70 (fuimos por los cupcakes de Juliana, su highlight del weekend), y después cogimos el metro en la 66. En la 18 y 7ª nos bajamos del metro y caminamos hacia el Este, para llegar a comer a la 16 y Union Square. Después buscamos la formula de Diego en 3 farmacias camino a casa y finalmente llegamos a las 8 de la noche.

Baños, mamilas, lecturas y rezos.
Todo rápido para poder ver los Oscares.
Y antes de llegar lo bueno, ya me había quedado dormida en el sillón.

No sé cuantas veces me habré agachado entre sábado y domingo. Cuántas veces habré cargado la carriola de la parte trasera, para entrar y salir del metro.
Vestirlos, alimentarlos, darles lo que se les cae, cambiarlos, ponerlos a dormir, ver que no se peguen, arrullarlos cuando están cansados, consentirlos cada vez que se caen al suelo (Juliana se cae seguido).

Peinados, lavadas de dientes, mamá tengo sed, mamá quiero leche, mamá quiero un postre, mamá no quiero verduras, mamá cuánto falta para llegar, mamá ya no quiero caminar, papá cárgame, papá hay que botar la pelota (juego largo y doloroso), ahora voy a correr y me dices stop, mamá ya no quiero correr nunca en la vida.

Y el otro aunque sólo balbucea, también da mucha lata.


Ser mamá es el trabajo más duro que existe.
Es trabajo de fuerza, de aguante, de resistencia.

No hay manera de durar limpia, los jeans se van aflojando por segundos y después de la 7ª agachada pasan de ser slim fit a boyfriend jeans.
El pelo tiene que estar forzosamente en una coleta para que no te lo tiren a jalones, no puedes llevar arracadas y algunos collares son muy peligrosos.
Para el fin de semana con los niños hay que sacar ropa que no pese, la chamarra más ligera, nada de accesorios pues las bufandas acaban siempre trapeando el piso, usar zapatos cómodos y sobre todo respirar hondo porque te espera un trabajo de minero.

Y hay toda una parte maravillosa lo sé, y también sé que la recompensa más grande del mundo es verlos felices, pero de que es una chinga máxima, es una re-chinga.

Sólo quiero decir que las mamás que se dedican a cuidar a sus hijos de tiempo completo y sin ayuda, son las mujeres más capaces que deben existir.
Y puedo decir con certeza que después de esa labor, no hay nada que no puedan enfrentar.
Pueden manejar un tractor en vez de una camioneta.
Así de fuertes son.

Y yo.
Aquí estoy en la oficina.

Extrañando a los niños después del intensivo.
Pero contenta de poder escaparme a la yoga y comer sola con mi marido.

Balance.
Algo de balance.

Thursday, March 4, 2010

Libido y la suegra.

Hace un par de días, una amiga me dijo que si podíamos hablar de algo “personal”.

Hasta la fecha me llama la atención que entre amigas exista esa barrera entre lo personal y lo no personal, pero es una cosa muy de acá.
Esta amiga no es gringa, pero ya se le pegó.

Y para mi todo lo mío, es personal.

La pregunta era, “¿Después de tener a tu bebe sentiste que tu libido había desaparecido?”.

Le contesté que según tenía entendido, a todas las mujeres después de tener un hijo y en época de re-establecimiento de las cabronas y manipuladoras hormonas, les podía pasar.

Me dijo que estaba muy consternada pero que no había nada en el mundo que la hiciera coger.
“No quiero y no sólo eso, no puedo y no puedo” fue lo que me dijo.

Se la estaba pasando mal y le dije que hablara con su ginecóloga o psicóloga o que se yo. Alguien con más autoridad en el tema que una mamá medianamente informada.

Así es que tomó cartas en el asunto y decidió hablar con una autoridad.
Su suegra.

Cuando me llamo para contarme casi me caigo de la silla, le dije,
- What where you thinking?!!!!

Y me dijo,
- She is an intelligent woman who had a very good marriage and was very happy for many years with her husband.

Primero que nada, le dije,
- Cómo sabes que estaba happily married, eso no lo puedes saber con certeza.
Acaba de enviudar y probablemente se quedo sólo con lo bueno.
La tendencia humana es idealizar.

El caso es que esta sabia mujer, con un matrimonio ejemplar, le dijo,
- Of course my libido was down. But it didn’t matter. I endured it and returned the favor. Every night.

Le dije el clásico,
- Oh my God!
Y luego,
- What does that mean? Return what favor?


Pero qué le va a decir la suegra.
Es su hijo.
For God’s sake.
Su hijo es el afectado, abandonado, sin sexo.
Cualquier mamá quiere que su hijo esté contento y que coja con su mujer.

Le dije que no entendía mucho ni lo del favor ni lo de aguantar (endure), y que hablara con la Doctora.

Me cae que las mujeres somos a veces tan mujeres que es cagante.
A veces estaría bien ser más hombres (las mujeres).
Y dejarnos de tanta cosa.

Qué suegra la de mi amiga.
Cogiendo diario con su marido.
Recién parida.
Si como no.
Pero el marido ya no está entre nosotros, para corroborarlo.

En fin.

Comentemos.

Wednesday, March 3, 2010

Niñas dramáticas y complicadas como una.

Hoy arrancó el día con la guerra.
Todo empezó con la avena.
Le puse fresas al cream of wheat y Juliana hizo un berrinche que me fue atrofiando las terminales nerviosas por segundo, de tal manera que para las 8, Slap estaba absolutamente alterada.

Esa niña va a comer frutas y verduras todos los días, así mi hígado acabe hecho pedazos.

Y se comió las fresas.
Pero se quedo malenrrollada y después llegó Sivan.


Eva tuvo a bien darle a las dos niñas, unas bolsitas con cheerios.
Cuando Juliana vio la bolsita de Sivan, le latió que tenia un mayor contenido de cheerios que la suya. Así es que decidió que lo justo era, arrancársela, rompérsela y quitarle un puño de cherrios.

Sivan vino conmigo con la bolsa rota.
Le dije a Juliana enojada y en inglés (por el didáctico tema de incluir a la amiga)
- Why did you do that?
Callada.
Se lo pregunté 5 veces.
- Porque Eva le dio más a ella y no era justo.

Cogí la bolsa de Juliana, le quite un puño de cheerios, y se los puse a la bolsita de Sivan, luego cambie la bolsa rota de Sivan, por una nueva.

Lo que fue eso.
El berrinche duró todo el pasillo, todo el elevador, toda la caminata bajo la lluvia, en la esquina esperando un taxi y la mitad del trayecto.
(Y se nos hizo muy tarde entre tanta peleadera)

En el taxi le dije a Juliana que tenía que ver que lo que hizo, estaba mal.
Cuando finalmente se calmó y le dijo a Sivan,
- I am sorry.

La amiga le contesto
- I can’t hear you.

Cabronas niñas.
Se empezaron a pelear de nuevo a gritos y grite yo,

- I’ve had it with you two girls.

Y sonriendo comencé a zangolotear a Sivan de la chamarra, mientras le decía,
- And I’ve had it with this weather, with this cold, with this rain, with this snow, with this hat, with this gloves, with this boots… I’ve had it! I’ve had it!

Sivan y Juliana estaban muertas de risa.

Me volteé con Juliana y la zangoloteé a ella.
- Do you hear me? I want the beach, I want the sun, I want my bathing suit on, I want the spring, I want the birds, I want to wear shorts and dresses, I want to lie down in the park, I want the hot weather, I want it now! Now! Now!

Y bueno, las carcajadas de las dos.
Me entró un ataque de risa a mi también.

Cuando me bajé del taxi, el taxista con turbante, estaba también riéndose.

Me dijo,
- You are a very intelligent woman.

Cerré la puerta y corrimos al salón de clases.

Me fui caminando a la oficina bajo la lluvia, escuchando los Black Eyed Peas.
Y de repente se me salieron unas lagrimas.
De emoción o algo, no sé bien todavía.

Me conmovió el comentario del taxista.

Soy una mamá muy atolondrada y cometo miles de errores haciendo mi labor con los hijos.
Pero hago lo mejor que puedo y de verdad que me concentro cada día en hacerlo mejor.
Me concentro poco en general, pero trato de concentrarme en esto.

Así es que cualquier reconocimiento en el tema de la maternidad, me hace sentir mucha felicidad.

Así venga del taxista con turbante, o de quien venga.

Tuesday, March 2, 2010

Leer más y comer menos carne.


Después de pelear por la cena y por el minuto más largo del día (durante la lavada de dientes de Juliana), viene lo bueno.
Sin ironía.


Escoge Juliana un libro, lo leemos, lo comentamos y luego nos platicamos algo que nos haya pasado en el día.

Ella a mí y yo a ella.


En ese momento escucho las cosas más fantásticas.

(Al menos eso me parece a mi, pero sé que es subjetivo, pues es mi niña).

Hoy Juliana me contó, que celebró en la escuela el cumpleaños de Dr. Seuss. Leyeron The Cat in the hat, hicieron gorros del personaje, prepararon un pastel, se lo comieron y le cantaron Happy Birthday, a dicho autor.

Hoy también Obama declaró el día 2 de marzo como el Read Across America Day.

Y los niños en las escuelas ya tienen un nuevo pledge que recitar todos los días:

“I promise to read, each day and each night. I know it’s the key to growing up right. I’ll read to myself, I’ll read to a crowd. It makes no difference if it’s silent or loud,”


Hay algo que me provocan los gringos que es como una explosión de sentimientos en contra y a favor.
De repente me sorprenden las cosas que hacen, y aunque mi primera reacción es casi siempre,
- Que mamada de proporciones gigantescas.
Poco después admito que quizás tiene sentido, que algo en el fondo, están haciendo bien.


A veces.
No siempre.

(Bush me parece y me parecerá un pendejo ayer, hoy y mañana).


Pero por ejemplo el meatless monday.


http://www.meatlessmonday.com

Cuando me enteré de la propuesta de un día sin carne, para promover la buena salud de nuestro planeta, obviamente dije nomames.
Y siete minutos después en las noticias de NY1 salió la Directora de la escuela de Juliana, declarando orgullosa que habían embraced el programa de meatless mondays por el bienestar de la comunidad.

Ahora los lunes, es un día de comer vegetariano.
Y la idea es extenderlo a todo Estados Unidos.

Pero como es una jalada de origen, pues Manhattan lo aplicó de volada.


Mi niña me dice "pero yo nunca pido carne en la escuela", así es que no se verá afectada.

Ella seguirá con su peanut butter and jelly sandwich y en la noche aterrizará en casa frente a un pescado con verduras.

Pero me cuenta de estas cosas que acontecen en su escuela.

En su mundo de 8:30 a 3 de la tarde.


Después fue mi turno de contarle algo, pero la verdad no tenía nada interesante como ella.

Entonces le propuse que compráramos más libros, pues ya nos sabemos los que tenemos, de memoria. Vistamos amazon.com y buscamos unos libros que ella quería.
Froggie goes to school y Purplelicious.


Le dije

- ¿Y no quieres el de Cat in the hat?

Me respondió,
- La verdad es que estuvo “muy contento” el día (me imagino que es su traducción de happy day), pero el libro estaba aburrido.


Cada quién sus gustos, pensé.

Al menos el día estuvo contento.

Yo de paso me compré The Parent's Tao Te Ching: Ancient Advice for Modern Parents, entre otros. (Gracias amiga).

En fin,

Hay que leer.

Y que lean los hijos.

Y que lean todos.

Y comer menos carne.
Y dormirnos temprano.
(son ya las 11)


Gracias Obama.